The Heat is on, Miami campeón

Como en uno de esos partidos de tenis interminables, el tenista con más físico se ha llevado el título. San Antonio, simplemente, se fue quedando sin gasolina a lo largo del partido. Aunque intentaron ser el primer equipo visitante en ganar un séptimo partido desde 1978, con la excepción de Kawhi Leonard (19 puntos y 16 rebotes), que siempre ha dado la cara, los Spurs no pudieron con un tremendo Lebron James que hizo de todo (37 puntos y 12 rebotes): defender a Tony Parker (3 de 12 en el tiro), anotar las canastas decisivas al final (con varias de tiro exterior), rebotear…Y también con el conejo que se sacó Spoelstra de la chistera, Shane Battier, que no había anotado una sola canasta en los seis partidos anteriores y en este hizo 6 de 8 triples. Más un Wade sobreponiéndose a sus problemas físicos y sacando lo mejor en un último esfuerzo para acabar con 23 puntos y 10 rebotes.

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El factor de estas series ha sido el psicológico: San Antonio ha perdido el título en el sexto partido, cuando ha tenido varias oportunidades de cerrar la eliminatoria y no lo ha hecho. De todos los jugadores de San Antonio, en mi opinión el único que se ha sobrepuesto a ese hecho ha sido Leonard, incluso se ganó el comentario elogioso de Jeff Van Gundy cuando en una jugada de dos más uno dijo: “he’s just a grown man”. Los demás han seguido viviendo en el final del sexto encuentro: fallando bandejas fáciles, tiros debajo del aro (Duncan, Parker). Y capítulo especial merece el que según algunos analistas estaba siendo favorito a MVP si hubiera ganado San Antonio: Danny Green. Simplemente se colapsó mentalmente, terminando el partido con una canasta de doce intentos. Y Gary Neal, más de lo mismo (dos canasta de siete intentos). Parodiando la película Space Jam, en los dos últimos partidos los extraterrestres les robaron sus superpoderes.

Varias conclusiones finales: hay que felicitar a Spoelstra, un entrenador novato en la NBA cuando se hace cargo de Miami, que ha conseguido dos títulos consecutivos sin un pivot dominante ni un base all-star; con un juego con cuatro pequeños al que casi nadie ha logrado dominar o hacerle cambiar de estrategia (Utah en temporada regular sí le hizo daño con Jefferson, Millsap y Favors). Ha hecho los ajustes necesarios en esta final, dejando muchos minutos en el banquillo a Birdman o Haslem (el primero fundamental en la final de conferencia), ha alternado jugadores defendiendo a Tony Parker, ha conseguido mejorar la defensa sobre el que hasta el quinto partido estaba siendo la figura de la final, Danny Green. Ha ganado a todo un gran maestro como Popovich en el tablero de ajedrez de la final, obligándole al final a cometer errores.

En efecto, en el debe de Popovich hay que poner malas decisiones en los últimos minutos de los partidos seis y siete: la mayor de todas sentar a Tony Parker y dejar que fuera Ginobili el que se la jugara con 27 segundos y 4 puntos abajo. Ginobili ni siquiera llegó a tirar a canasta y perdió el balón (el cuarto turnover en el último período). Preguntado al final del partido por un periodista, dijo “porque es lo que he decidido hacer”, negándose a argumentar por qué.

Posiblemente San Antonio ha desperdiciado su última oportunidad de ser campeón (Duncan 37 años, Ginobili 36). Y Miami ha demostrado sin lugar a dudas ser el equipo a batir en la NBA para los próximos años.

@thychobrahe

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