Aniversario trágico para los Jazz

1147054Anteayer hizo 15 años de ese maldito robo de balón de Michael Jordan a Karl Malone en el sexto partido de las finales de 1998 que dio a Chicago Bulls el sexto anillo de la NBA. Un partido en el que estuvimos dominando durante la gran mayoría del encuentro pero una genialidad del 23 evitó que forzásemos el séptimo encuentro.

El año en el que estuvimos más cerca de conseguir ese ansiado anillo, una época especial por esa comunión que había entre afición y equipo que creaba una atmósfera mágica cada noche porque  sabían qué camino se había escogido. Una sentimiento que resumía perfectamente Andres Montés cada vez que daban un partido de los Utah Jazz con la siguiente frase: “Bienvenidos al Delta Center de Salt Lake, una cárcel de cinco estrellas”.

Un partido que también será recordado por la canasta de Ron Harper tras terminarse la posesión de 24 segundos y la canasta anulada a Howard Eisley tras un triplazo que estaba dentro de tiempo. Y como no, ese duelo en la pintura entre Cruela Devill “Rodman” y El Cartero, la pasión de Jerry Sloan desde la banda con técnica incluida y ese Delta Center que era capaz de que el mismísimo Michael Jordan no se acordase de que terminaban las posesiones de tiro.

Trágico y nostálgico es para mí al mismo tiempo el aniversario porque con el paso de los años muchos aficionados, entre los que me incluyo (eso creo), echamos en falta esos valores que noche tras noche nos transmitía desde Jerry Sloan hasta esos jugadores que entrenaba cuando les veíamos en Canal+ con Antoni Daimiel y Andres Montes.

Justamente lo que ahora están buscando Greg Miller, Dennis Lindsey y Kevin O´Connor, el equipo necesita que la afición haga suyo el estilo de juego de los Jazz y lo asocie a unos nombres, nos faltan que los nuevos Stockton, Malone, Hornacek y los otros acompañantes adapten los roles de Russell, Norris, Anderson, Eisley o Carr.

Pero no podemos seguir viviendo del pasado, necesitamos que Kanter, Favors y Hayward recojan el testigo de Stockton, Malone y Hornacek para ilusionar a la afición y creernos que esos tres nos pueda llevar a la gloria como ocurrió hace casi dos décadas. El reto más importante y con dos genios que no estarán: Jerry Sloan y Larry H. Miller. Palabras mayores lo que nos viene de cara al futuro pero no imposible. Esa es la magia de este deporte que lo hace aún más especial y lo que consiguió ese equipo con su Big Three y ese entrenador del Estado de Illinois.

Eso si, sabemos lo que le gustaba al buen aficionado, baloncesto puro, raza, coraje, pasión, ser correoso. Si conseguimos hacer regular alguna de estas virtudes el antiguo Delta Center podrá volverse a llenar regularmente, pienso que es lo que añora el aficionado medio de nuestro equipo porque virtudes como esas fue lo que conseguimos para que mucha gente del extranjero recuerde ahora mismo en qué parte de Estados Unidos está Salt Lake City y qué equipo de la NBA juega ahí.

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